saber gestionar las expectativas

Según los psicólogos, las expectativas exageradas causan más que frustración, también traen inseguridad y dolor. Por lo tanto, necesitamos entender que la felicidad y el bienestar pueden encontrarse en cosas más sencillas de lo que imaginamos, porque están directamente vinculadas a lo esencial.

Lo que vemos en la práctica es que las expectativas, así como el concepto de felicidad, son relativos y varían mucho de una persona a otra. Dependen mucho del contexto en el que vives, las experiencias y cómo éstas han marcado tu vida.

Pero la otra cara de la misma moneda muestra que no podemos vivir sin expectativas. Después de todo, son lo que dan sentido a nuestra vida. Habrás oído que siempre necesitamos tener sueños porque sin ellos no hay nada que esperar salvo la muerte.

Cuando esperamos o anhelamos algo, y eventualmente nuestra expectativa no se cumple en la realidad, surge un sentimiento de decepción o frustración. Lidiar con este sentimiento de «derrota» es muy difícil y puede llevar a las personas a la depresión, la amargura e incluso la ira.

Para que esto no suceda, lo ideal es prepararnos para diferentes resultados que se puedan vislumbrar.

Consultar a un psicólogo durante estas horas es importante para mantener los pies en el suelo y tener más control emocional, sin perder el optimismo, viendo con claridad y de forma más racional las posibles consecuencias que pueden ser el resultado de nuestras acciones.

En este artículo aprenderás a vivir sin expectativas para sentirte mejor.

¿Son tus expectativas coherentes con la realidad?

Siempre tendremos expectativas, pero podemos atenuarlas acercándolas a la realidad -generalmente son fruto de nuestra imaginación- y con más posibilidades de suceder, sin por ello caminar hacia la decepción y la frustración.

Estos sentimientos son inevitables cuando las cosas no salen como planeamos, y cuando lo hacen, es muy común buscar culpables. Culpamos a alguien por casi todo porque no nos enfrentamos a nuestros propios deseos.

Las expectativas son como las ventas de ojos, nos impiden ver la situación en su totalidad y pueden ralentizar nuestro crecimiento y la capacidad de mantener relaciones saludables.

¿Cuál es el límite de la expectativa?

Los que tienen bajas expectativas no esperan un retorno, no creen y por lo tanto no invierten. No aprende y no enseña. Triste, ¿eh?

Aquí es importante recordar lo que significa el término expectativa: es el estado o calidad de esperar algo que es factible o probable que suceda; un gran deseo o ansia de recibir noticias o ser testigo de un evento que es bueno, positivo.

La palabra también se utiliza para designar la condición de alguien que tiene esperanza en que algo que se basó en promesas o visibilidad se convierta en realidad.

Según el sitio «Sentidos», el sentimiento de expectativa sólo puede existir en ausencia de realidad, es decir, cuando el objeto que motiva la expectativa no se ha hecho todavía viable y real, siendo sólo una condición presente en el deseo de posesión del individuo, por ejemplo.

Otra característica necesaria para que exista la expectativa es la predicción, información o condición que sostiene esta esperanza. De lo contrario, la llamada «expectativa» no sería más que una «ilusión» o utopía.

Así que, tener una expectativa no se trata de esperar en el sentido de no hacer nada, sólo esperar que suceda.

Pero, después de todo, cuál es la dosis correcta para que la expectativa no exceda los límites y se convierta en ansiedad, lo que como sabemos, puede traer gran incomodidad a las personas. ¿Cómo dosificar la expectativa para que no se interponga en el camino de nuestra felicidad?

tener expectativas realistas

Las suposiciones amplifican la ansiedad y dañan la confianza en sí mismo

¿Cuántas veces esperamos algo, no pasa nada, y luego nos preguntamos cuáles fueron las razones de eso, verdad?

Las suposiciones de nuestra imaginación generan aún más ansiedad y frustración, porque podemos pensar de una manera muy negativa y así nos sentimos aún más derrotados.

Sin embargo, necesitamos ejercitar la razón para conocer, comprender y aceptar los acontecimientos que a menudo dependen más de otras personas que de nuestra acción.

En lugar de expectativas, podemos ser más realistas y aprovechar al máximo el momento en que vivimos.

Un psicólogo ayuda mientras guía al paciente a preocuparse menos por lo que viene. Alienta a la persona a dispersarse menos y a concentrarse en el presente. Después de todo, muchas cosas buenas pueden quedar en el camino sin que podamos recuperarlas.

5 pasos para equilibrar los sentimientos y razones y manejar sus expectativas

Para equilibrar nuestras emociones sin perder la razón, podemos seguir algunos pasos y reflexionar sobre nuestras acciones. Intenta hacer estos ejercicios:

5.1 Sueña con tus «pies en la tierra»

Piensa en cómo sería tu vida si superara las expectativas reales y posibles. Tengan sus metas, pero siempre piensen que hay posibilidades de que no se logren.

5.2 Respetar la individualidad de las personas

No seas responsable de las actitudes y expectativas de los demás y no esperes nada de ellos. No hay un guión de relación perfecta.

5.3 Ser resistente

Aprende a adaptarte a los lugares y a las personas y a evitar el apego. Vive un día a la vez y no cubras el otro más de lo que él puede ofrecer. Cuente con las contingencias y los fracasos.

5.4 Reconocer los errores

Sepa reconocer sus fracasos, enfrentarse a las derrotas y a las pérdidas. Vuelve, analiza los hechos y aprende de tus errores. Sólo entonces podrás levantarte de nuevo.

5.5 Practica el bien

Ayuda a la gente, pero nunca espere nada a cambio. Actúa con el corazón.

Ser racional al crear expectativas

Para cada caso es necesario un ajuste de las expectativas. Dependiendo de la situación, es necesario pensar en el tamaño de la expectativa que vamos a poner en eso.

También debemos tener cuidado de no imponer nuestras expectativas a los demás porque las elecciones se hacen de forma individual

Haz tu apuesta, pero no olvides pensar en las demandas que vendrán de lo que pones como expectativa.

Prepárate para fallar e incluso para enfrentar la frustración si las cosas no suceden como esperas. Y no dejes que el miedo te paralice.

Si no puedes hacer toda esta reflexión propuesta por ti mismo, busca un psicólogo. Es el profesional adecuado para ayudarle a comprender que cada ser humano es único, tiene sus propios límites y debe ser animado y guiado para saber cómo dar sus expectativas.

Desarrollar un trabajo para tu autoconocimiento te ayudará a controlar y a vivir sin expectativas poco realistas.

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