competencias profesionales ejemplos

En los últimos años se ha hecho patente la importancia del término “competencia profesional” en los diversos ámbitos que constituyen nuestras vidas.

Muchos de nosotros nos hemos visto en la tesitura de presentarnos a una entrevista de trabajo en la que competimos frente a decenas de candidatos. Personas que ante una misma formación que la tuya, una misma experiencia y un perfil profesional similar son descartadas del proceso de selección y otras son seleccionadas para ocupar el puesto.  Nos podemos hacer muchas preguntas acerca de lo que ha ocurrido, pero al final siempre llegaremos a la misma conclusión, simplemente, el seleccionado, ha destacado entre todos los demás.

Competencias profesionales y personales

¿Qué es lo que me hace destacar entre los demás? Es aquí donde el término competencia crece en importancia. Se considera que un profesional competente es “aquel que dispone de los conocimientos, destrezas y aptitudes necesarios para ejercer una profesión, puede resolver problemas profesionales de forma autónoma y flexible y está capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización del trabajo”.  (Bunk, 1994). Por tanto no se limita al conocimiento y perfeccionamiento del área específica de trabajo que se va a desarrollar, se trata de adaptación, de superación de las limitaciones, y de proactividad.

Tipos de competencias profesionales

No se trata solo de saber, hay que saber hacer, saber estar y saber ser. Esta conclusión se enmarca dentro de la visión holística de competencia profesional y persona, y supone la unificación de los siguientes constructos (Echeberría, 2002):

Competencia técnica (Saber): Se trata de poseer los conocimientos necesarios relacionados con el puesto de trabajo, que asumen a la persona que los tiene como experto y cualificado para el trabajo que se dispone a desempeñar.

Competencia metodológica: (Saber hacer): Supone el saber aplicar los conocimientos que se han detallado al marco laboral concreto en el que se va a desempeñar el puesto. Utilizar los procedimientos adecuados para tareas concretas, resolver los problemas de forma autónoma y transferir la experiencia adquirida a nuevas situaciones y retos profesionales.

Competencia participativa (Saber estar): Ésta engloba las competencias interpersonales. Supone saber desarrollar las tareas profesionales dentro de un marco social. Estar abierto a la comunicación y al entendimiento, al trabajo cooperativo y mostrar un comportamiento orientado hacia al grupo.

Competencia Personal (Saber ser): Actuar conforme a los propios valores y convicciones. Supone asumir responsabilidades, tomar decisiones, conociéndose a sí mismo y la forma en la que se puede enfrentar a las diferentes situaciones que se le pueden plantear dentro del ámbito profesional.

Las competencias relacionadas con el empleo

En la actualidad no se puede hablar de gestión de recursos humanos sin hablar de gestión de competencias. Son muchos los profesionales disponibles en cada uno de los sectores, y las empresas tienen que establecer criterios de selección muy rígidos, criterios que prácticamente se basan en la evaluación de competencias. Por tanto, podemos ser personas con un cociente intelectual brillante, pero al fin y al cabo, medir la inteligencia solo nos definirá un constructo de la competencia, la técnica. Por lo que, en base a lo que hemos explicado anteriormente, no servirá de mucho sin saber extrapolarla al puesto de trabajo o sin un manejo adecuado de las relaciones interpersonales.

Este hecho nos invita a reflexionar sobre la manera de enfrentarnos a la formación y a la preparación para hacernos con el puesto de trabajo deseado y sobre cómo hacer para mantenerlo. A invertir nuestras energías no sólo en prepararnos académicamente para llevar a cabo una profesión, sino a formarnos en los valores de la vida.  Aprender estrategias que nos hagan crecer personalmente, saber relacionarnos con los demás, trabajar en equipo, afrontar y solucionar problemas, y sobretodo conocernos y tolerarnos a nosotros mismos.

Una vez consigamos ser profesionales competentes, nuestras empresas serán las que deberán encargarse de gestionar estos valores y potencialidades que estamos dispuestos a ofrecer. La gestión de competencias supone una herramienta indispensable para enfrentarse a los nuevos desafíos dentro del marco organizacional. Asume potenciar al máximo las competencias individuales de acuerdo con las necesidades de la empresa, y por tanto garantiza el desarrollo potencial de cada una de las personas que la integran y del equipo en general.

¿Qué son las competencias transversales?

Las competencias transversales son aquellas que no tienen que ver directamente con el puesto de trabajo qué se valoran positivamente, por ejemplo al manejo de alguna herramienta o poseer alguna habilidad importante.

Conclusiones

En conclusión, supone la gestión del puesto de trabajo y de lo que el capital humano puede llegar a realizar en éste, de cómo puede llegar a potenciarlo y además puede hacerlo de manera diferenciada con respecto a los demás. Se trata de crear puestos para las personas y personas para esos puestos, y por tanto supone tener y adquirir una serie de habilidades, destrezas, actitudes y valores que nos hagan destacar en el terreno personal y nos ayuden a impulsarnos al máximo en el ámbito profesional.

Bibliografía

Bunk, Gerhard. P. La transmisión de las competencias en la formación y perfeccionamiento profesionales de la REFA.

Echeberría, B. Gestión de la competencia de acción profesional. Revista de Investigación Educativa, 2002. Vol.20. Nº1

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